jueves, 5 de abril de 2012

EL MÓVIL TÁCTIL DE ANTONIO VAELLO




Mi padre en casa tenía un teléfono idéntico a este. Es un teléfono de campaña y se empleaba, cuando salíamos al campo a revisar las líneas  que suministraban la electricidad al pueblo, se empleaba de la siguiente manera. Junto a la línea de alta tensión, en paralelo a la misma, se extendía en todo su recorrido otra línea de postes y cable de cobre, propiedad de la compañía eléctrica, "Santa Teresa,S.A." que salía de la casa del electricista responsable en el pueblo, en nuestro caso el pueblo era Cumbres de San Bartolomé, y llegaba hasta nuestra casa en Encinasola. En casa de cada electricista de cada pueblo había un teléfono. Pues bien, el teléfono de campaña se llevaba colgado en bandolera cuando se iba la luz en el pueblo y teníamos que salir a buscar la avería camino del Caño. Cuando encontrábamos algún fallo o avería en la línea de electricidad, nos subíamos a un poste de la línea de teléfono con los trepadores, enganchábamos un cable desde el teléfono a dicha línea, se le daba a la manivela y esta producía una corriente eléctrica que hacia sonar los teléfonos del electricista de Cumbres en su casa, de esta manera vía telefónica se comunicaba que nos cortasen la corriente o que nos la conectaran, cosa que hacían solo cuando el que daba la orden de conectar, era el propio operario que realizaba el trabajo. De esta manera se evitaba que alguien pudiese llamar y por error ordenar conectar, pillando al operario subido en un poste y  manipulando los cables de alta tensión. Esto que cuento son recuerdos de mis vivencias junto a mi padre Vicente Vaello Nieto con el que mas de una vez recorrí la línea desde Encinasola hasta Cumbres, donde una vez terminado el trabajo nos parábamos a tomar alguna copita con nuestro amigo Esteban, que era el electricista de Cumbres.
Hoy se me han venido a la cabeza estos recuerdos, al visitar el castillo de San Carlos, donde existen unas salas que se pueden visitar y donde se pueden ver entre otras cosas sistemas de comunicación del ejercito así como armas de todo tipo, al ver el teléfono se me activaron los recuerdos, le hice la foto y hay lo tenéis, el primer teléfono móvil que tuve. Me a parecido interesante hacer participe de estos recuerdos a mis amigos.
Un saludo para todos
Antonio Vaello.

sábado, 11 de septiembre de 2010

EL RECOBERO



En tiempo de la posguerra,donde tanta miseria nos rodeaba,el ingenio y el sacrificio estaba a la orden del día,familia enteras sacrificadas guardando ovejas,cabras o cerdos,pasándose los años enteros, viviendo en chozas o cortijos,para venir al pueblo de feria en feria o para la patrona o el patrón del pueblo, algún miembro de la familia se permitía el lujo de venir al pueblo cada quince días,para comprar provisiones,solían acercase algún comerciante donde tenían cuenta abierta por los señoritos.
Otros trabajaban por un sueldo y para poder cubrir sus cuentas se las veían y deseaban, algunos tenían que recurrir al típico usurero,que le daba el dinero a cambio de fuertes intereses, con lo cual estaban siempre hipotecados, y aun peor si tenían la desgracia de tener algún miembro de la familia malo y tenían que desplazarse a Huelva o a Sevilla, al no disponer de dinero siempre el recurso era el usurero.
Pero aparte de dibujar lo que era el entorno de aquella época, lo que me trae aquí es resaltar la figura de un personaje del que se ha hablado muy poco y que tenia vital importancia en aquellos tiempos la figura del "RECOBERO",personaje que se recorría todos los cortijos y chozas con sus mulas o burros,para llevarte pescado fresco, fruta, telas y otro utensilios,cogían encargos para la próxima vez traértelos, comprarte los huevos de tus gallinas,para luego el distribuirlos a veces por dinero y otra por intercambios de genero,esta figura desapareció  cuando el labrador o pastor comenzó a irse a las grandes ciudades.
Era una manera de hacer un servicio a los demás y a cambio ganarse la vida para poder subsistir.
Fontenla.

domingo, 24 de enero de 2010

REGRESO AL COLEGIO


REGRESO AL COLEGIO.

Terminado el verano los niños, de mi generación, pensábamos en la vuelta al colegio no como un castigo, sino como una nueva etapa que, sabiendo de antemano llegaría, nos aportaba un montón de pequeñas satisfacciones.
La primera era el reencuentro con parte de las amigas de la clase y digo en parte, porque como entonces no íbamos de vacaciones (salvo raras excepciones), la inmensa mayoría de los alumnos del curso nos veíamos diariamente, para jugar o salir de paseo.
La segunda satisfacción era estrenar los lápices (el negro y la caja pequeña de Alpino); los cuadernos (dos eran mucho) y la GOMA. La pongo con mayúscula porque el olor a goma nueva, siempre lo tendré en mi cerebro; era un olor agradable en el que se producía la mezcolanza de cuanto nos iba a acontecer: Aprender cosas nuevas que aún no nos habían explicado de la Enciclopedia ÁLVAREZ, pero sobre todo borrar en ese cuaderno nuevo “tan maravilloso”; ese cuaderno que, a pesar, de sus escasas hojas, tanto nos enseñaba.
Guardo aún dos de esos cuadernos y los adjunto para la gente joven que le interese. En las hojas exteriores nos enseñaban biología. Aparecían distintos animales con sus nombres en la portada anterior y en la posterior, la descripción de dichos animales. En el otro venían las “Reglas Fundamentales”: sumar, restar, multiplicar y dividir (éste cuaderno nos acompañaba casi siempre) y era mi tortura.
Desde pequeña sentí inclinación por las letras y las matemáticas las digería como podía. Con el paso de los años, las reglas de tres y las ecuaciones, hicieron que me gustasen algo más.
Ahora, al cabo de los años, compruebo que a pesar de tantos libros y calculadoras, los jóvenes actuales, llegan algunos al instituto sin saber multiplicar.
Otra cosa que he observado en uno de los cuadernos es mi caligrafía y cómo ha ido evolucionando a través del tiempo. También esas H.D.M. que todas las niñas poníamos en la firma; la recordáis: Hija De María. (Esta abreviatura se refería a la Virgen María naturalmente).
En fin, espero haberos traído algún recuerdo bueno del colegio; si hacéis memoria encontraréis muchos… Eran otros tiempos, pero a pesar de la escasez… bonitos.
Un saludo: Alicia García Gómez.

domingo, 18 de octubre de 2009

EL PAN DE DIOS

Para ampliar la imagen pinchar encima con el ratón


Cuando, de ves en cuando, coincido con algún grupo en bodas, comuniones o simplemente para tomarnos una cerveza, compruebo que apenas nadie de los presentes se comen el pan que les ponen acompañando la comida y menos aún si son mujeres.
Éste acontecimiento tantas veces repetido, me ha hecho pensar en lo que suponía en nuestras vidas de niños y adolescentes el pan.
Si lo analizamos detenidamente lo tomábamos de mil maneras distintas: pan con una “jícara” de chocolate (para algunos prohibitivo) , pan con manteca, pan con chorizo, pan con tocino de veta, pan para migar el gazpacho, pan cortado en láminas finas para esponjarlo en la sopa, pan con aceite y azúcar (casi siempre se tenía en casa), pan con la nata fría de hervir la leche y espolvoreado de Cola-Cao (esto era delicioso en mis meriendas; aprovecharse los que aún compráis la leche recién ordeñada), pan regado con leche condensada La Lechera (esto era un lujo que solo se hacía de vez en cuando); algunos lo comían hasta con las migas y todos decíamos riendo: “Pan con pan comida de tontos, tu eres el burro y yo me monto”.
Para no continuar pues no acabaría nunca, no me quiero olvidar de los “sopones”, éstos eran muy variados. El sopón preferido mío, era cuando llegaba hambrienta del colegio y mientras esperábamos a estar juntos para el almuerzo, mi madre me mojaba un buen trozo de pan en el guiso de frijones que tenía cocido… Ese sabor del chorizo que se le echaba y con tanta hambre acumulada después del esfuerzo físico y mental, sabía a gloria.
Actualmente muchos lo tienen marginado en sus vidas y solamente lo comen de tarde en tarde cuando hacen migas.
Aquí, donde vivo, los mayores tienen una costumbre y es que cenan muchas noches una gran tostada de pan de pueblo.
Comparando aquellos años con los actuales hay momentos en los que me entristezco. Conozco a padres que les tienen suprimido a sus hijos el pan casi desde pequeños. Esto pienso que no es bueno. El aporte de pan diario, creo, no le debe de faltar a ninguna persona, racionándolo según su edad y el número de calorías que queme.
Pensando en la terrible lacra de la que somos espectadores el”Norte Rico”: LA MUERTE DE MILLONES DE NIÑOS POR HAMBRE, he querido fotografiar los vales de pan que existían en nuestro pueblo. Cada uno tenía un valor distinto y el que lo tenía por valor de muchos panes, supongo que era para las tiendas.
Espero que los jóvenes y las generaciones venideras, sepan valorar los vales fotografiados y por qué cuando en los juegos se nos caía un trozo de pan al suelo, nos agachábamos de inmediato, lo limpiábamos y decíamos: “EL PAN BENDITO”… se soplaba para quitarle el polvo del suelo y ¡¡a comer!!
Alicia Garcia.

MI HOMENAJE A ROBERTO SEGURA



MI PEQUEÑO HOMENAJE A ROBERTO SEGURA CREADOR DEL CÓMIC RIGOBERTO PICAPORTE (1927-2008)
Buscando una foto me he encontrado esta caricatura, de Roberto Segura Que me la dedico en el año 1.981 cuando lo conocí en Ibiza, os voy a contar como lo conocí, yo soy charcutera, y en el súper de Ibiza se dio de baja un charcutero y me trasladaron de Palma por dos meses al súper de Ibiza, la Madre de Roberto Segura venia casi cada día a comprar jamón cocido y me toco despacharla me lo pidió muy fino y se lo puse, al día siguiente vino y me dijo que su hijo me invitaba a tomar café a su casa por que quería conocer a la charcutera que le había cortado el jamón como a el le gustaba, fui a tomar café y lo conocí ,recuerdo que era alto y delgado y muy atento, yo le conté que de pequeña leía los tebeos de Piluca y lily y después iba a la tienda a cambiarlos por otros. Yo seguí yendo todas las tardes a tomar café y el se ponía a dibujar y me hiso esta caricatura en un segundo y mientras me comentaba, Lo primero que hago es captar una idea de cualquier escena callejera. Acto seguido, sobre una cuartilla, la desarrollo en forma de guión y, una vez realizada esta fase, tan sólo queda dibujar la historia a lápiz y pasarla a tinta , me regalo unos cuantos tebeos y los tengo guardados.Su dibujo es fácilmente reconocible. Él creaba casi todos los divertidos guiones y dibujaba como nadie a las chicas. Las más bonitas que te podías encontrar en Bruguera.Sus creaciones fueron longevas (algunas superaron las 800 aventuras) tales como: “Rigoberto picaporte” o “los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón”. Además de otras como: “el Capitán Serafín” o ese as del aire llamado “Pepe Barrena”. Y como no un sinfín de portadas.

Segura nunca se casó ni tuvo hijos y su familia eran los compañeros de la editorial. En los últimos años en Eivissa se dedicaba a su gran pasión, la pintura, y publicaba chistes en la revista de la Llar de la Pau. Daba largos paseos por la ciudad y nunca perdía su sonrisa amable.
Reme.


Su dedicatoria.








miércoles, 17 de junio de 2009

SOPA FRIA EL GAZPACHO



En esta época estival que vivimos, agobiados por el calor de Andalucía y que casi todos los días hacemos nuestro sabroso gazpacho (para refrescarnos el “gaznate”), recuerdo los que hacía mi madre y como la ayudaba en aquello que era casi un rito: el majado.
En mi casa la cazuela era pequeña, suficiente para los que éramos y aún la conservo. En la fotografía es la de arriba a la derecha.
Las otras han sido regalos. La de madera más clara, con su maja, me la regaló un señor mayor amigo nuestro de un pueblo cercano a donde vivimos: El Garrobo, y le hizo un dibujo de adorno. Ha fallecido pero siempre me quedará su recuerdo, un hombre de pueblo noble y cariñoso.
Volviendo al rito del majado, yo esperaba pacientemente y cuando no podía más le decía a mi madre:”Mamá, ¿no estás cansada?...Déjame que maje un poquito y ella entendía que me gustaba hacerlo, sobre todo esperando el momento en que el tomate me salpicara la cara. También recuerdo que al menor despiste “robaba”de la cazuela algunos trozos de pepino que me comía con disimulo.
Casi a diario, al utilizar actualmente la batidora, recuerdo aquellos veranos y me invade la nostalgia, porque el majado va íntimamente ligado a la figura de mi madre en la cocina.
Feliz entrada de verano en éste 2009 y, aunque sea con la batidora, que el gazpacho os salga de “rechupete” pues no hay, en Andalucía, otra sopa que se le iguale... al menos en verano.
Un abrazo: Alicia García

sábado, 11 de abril de 2009

¡HA MUERTO CORIN TELLADO!


Ha muerto Corin Tellado a la edad de 83 años,con ella se va una parte de nuestra historia,recuerdos de juventud,publico su primera novela allá por los años 1945,siendo la segunda escritor/a mas leída en lengua castellana,descanse en Paz.

sábado, 21 de febrero de 2009

Don Eladio


A la primera escuela que yo fui, cuando era pequeñito, fue a la de Mariquita, estaba en la calle Colon frente a la Casa Grande. Allí me empecé a relacionar con otros niños, por primera vez. Y empecé la primaria en la de Don Eladio, de esta última ya pasamos al colegio mixto Rufino Blanco y don Eladio, pasó a ser el director del centro. Maestros tuve mas de uno, recuerdo a D. Valentín Reviriego García, a D. Rubén, tuve más, pero no recuerdo ahora ningún nombre.
Ni que decir tiene que don Eladio a sido uno de los mejores maestros que han tenido los niños de Encinasola y que sabia enseñar mejor que nadie (también sabia pegar con la regla de madera en la palma de la mano), lo que yo quiero es ver si os puedo narrar como era un día de clase en esta escuela. Llegabas por la mañana a los grupos, te ponías a jugar un rato con los amigos, los niños con los niños y las niñas separadas, cuando era la hora de entrar, don Eladio tocaba un silbato, o una campanilla, no lo recuerdo bien, y todos los niños nos empujábamos para ser los primeros en entrar, el ultimo siempre recibía un azote (cariñoso) en el culo con una varita de adelfa, pasábamos por la escuela de las niñas que estaban todas sentadas muy formalitas y su maestra, Doña Amparo, que era la esposa de don Eladio, siempre estaba de pie al lado de la puerta, esperando para cerrarla, esa puerta separaba las clases de niños y niñas. A este hombre le encantaba la música, por lo que no era raro que de vez en cuando, nos quisiera enseñar alguna canción para cantarla todos juntos, como si de un coro se tratara, cosa imposible, pues creo que de los niños que allí estábamos, no había ni uno solo que pudiera cantar cualquier cosa sin desafinar. Recuerdo, que durante todo el tiempo que duro, mi estancia en el colegio, no paso un solo día que no cantáramos el cara al sol, ni un solo viernes que no rezáramos el rosario.
En la clase, Don Eladio, a los niños mas listos, siempre los ponía en primera fila por lo que es fácil deducir, donde estaba yo sentado…en la ultima fila de pupitres, debajo de unas librerías de madera muy sencillas, donde estaban colocados algunos libros. Libros, que por otra parte solo podían mirar los niños que se preparaban para empezar alguna carrera, en algún colegio, bien en Aracena, o en Fuente de Cantos, También se sentaban en las primeras mesas, todo el que se portaba mal, de esta manera siempre los tenía controlados. A mi concretamente, en alguna ocasión, también me sentó en la primera fila, me llamaba con un movimiento del dedo índice, y diciendo….vente, vente…Ventepán, y claro quien se podía negar, si se lo pedían así.
Cuando un niño era muy cansino o estaba nervioso, lo ponía de pie en la ventana y le decía,” avísame cuando pase un gato verde por el tejado de enfrente” el niño se tiraba toda la mañana en la ventana sin molestar. Un día, no se porque motivo me pelee con un compañero de clase, creo que fue por un sacho de esos que empleábamos para cavar en el jardín, me parece que el otro niño era mi buen amigo Manuel Agudo “Tallón”. El era mucho mas alto que yo, y mas fuerte, pero no se como me las ingenie que lo tire al suelo, me senté encima de el y con una piedra le jarree en toa la cabeza, le hice una pitera y empezó a sangrar, D. Eladio me cogió del brazo, y me llevo a la clase de las niñas y con un dedo me levanto la nariz hacia arriba, en un gesto que a el le gustaba mucho hacer con los niños que se portaban mal, me mostró delante de todas las niñas con la nariz levantada, todas las niñas se rieron de mi, tarde mucho tiempo en olvidar aquella, digamos “humillación”
Doña Amparo entraba en nuestra clase, unas cuantas veces al día, y cada vez que entraba repetía la misma operación; se acercaba a su marido, se decían algo bajito, ella siempre hacia como que le quitaba un pelo o pelusa del hombro, y terminaba sacudiendo con su mano la espalda, como para quitarle el polvo. Esta especie de rito, lo repetía unas cuantas veces al día, cada vez que entraba en nuestra clase. Otra de las cosas que hacíamos, a primera hora de la mañana en invierno, era ir a casa de don Eladio a buscar el brasero, los dos niños que iban eran elegidos por sorteo, pensaba un número, y los que lo adivinaban, esos iban a su casa a por el braserito, todos deseábamos que nos tocara para salir a la calle en horas de clase.
Lo mas divertido de todo era hacer la leche para repartirla entre los niños, casi siempre eran los mismos los que la hacían, se llenaba una olla enorme de agua, se le añadía leche en polvo de un saco, y tenias que remover con una especie de espátula de madera, era muy difícil de disolver aquellos grumos, por lo que cuando te la bebías también masticabas aquellos cuajarones, cada tarde lo mismo, salíamos de la clase uno tras otro, pasando por la clase de las niñas, para llegar a la cocina, cogiamos nuestros vasos que estaban metidos en bolsas de tela blanca, que nos hacían nuestras madres, con un numero bordado, y colgados en la pared de la cocina, en unas maderas con ganchos numerados, pasábamos en fila delante de la olla, y con un cazo nos servían lo que decían que era leche, para terminar saliendo por una pequeña puerta lateral, hasta un caminito del jardín. Hubo una temporada, en la que nos daban una porción, de un queso que estaba buenísimo, lo recuerdo perfectamente, creo que era un queso que nos mandaban los americanos, a cambio quien sabe de que.
De esta escuela tengo unos recuerdos inolvidables, el edificio me gustaba mucho, me divertía subir al piso de arriba, por aquellas escaleras que estaban entrando a la derecha, allí en el piso, se guardaban los trabajos de los niños, para entregarlos al final de curso, los mapas para dar geografía, los sachos para cavar el jardín, todo lo que te puedas imaginar se encontraba allí arriba, es una lastima que todo se perdiera, incluido el jardín que tanto trabajo nos dio a todos los niños que fueron pasando por la escuela, y del que don Eladio, se sentía tan orgulloso. Pero asi es la vida, los años pasan para todos y lo pasado, pasado esta, pero siempre es grato recordar estas pequeñas anécdotas, que seguro todos tenemos.
Un abrazo para todos los que en aquellos tiempos, eran niños y niñas, y que pasaron esos años tan maravillosos de sus vidas, en esas dos clases adosadas, muchos de ellos siguieron los estudios y son, si no están jubilados, maestros de escuela, administrativos, médicos, muchos ingresaron en la Guardia Civil, otros en el ejército. Y yo que no quise estudiar, seguí con la tradición de la familia y me hice electricista, oficio que me ha dado muchas satisfacciones, a lo largo de mi vida. Pero hicieran lo que hicieran, en su vida profesional, no me cabe duda, que todos son muy buena gente, en su vida diaria, no se de ninguno de mis compañeros y amigos de escuela, que haya seguido un camino equivocado en su vida. Lo que viene a corroborar, lo que digo al principio de este escrito, que don Eladio fue un maestro extraordinario.

Antonio Vaello

jueves, 22 de enero de 2009

¿PORQUÉ MAULLAN LAS GATOS?




Dentro de mi había cierta curiosidad a que se debía a que los gatos maullaran con tanta insistencia en el silencio de la noche, curiosidad que me llevo a preguntar a mi madre el porqué, los gatos se comportaban de aquella manera .
A la pregunta de ¿Mama porque maúllan tanto los gatos?. Mi madre contesto hijo mío porque le duelen las muelas.
Repuesta que me dejo un poco perplejo, preguntándome a mí mismo, y como sabe mi madre que a los gatos les duele las muela si los gatos no hablan.
Con el tiempo llegue a entender porque a los gatos les dolía las muela, eran porque las gatas estaban en celo, algo parecido a que los niños los traía las cigüeñas de Paris.
Pero que inocentes que éramos y que madres mas ocurrentes era una manera muy hábil de salir de una situación embarazosa en aquellos años 50.
Fontenla.

lunes, 22 de diciembre de 2008

DE MORERAS,MORAS,CAPULLOS Y GUSANOS











En las tardes calurosas del verano cuando la mayoría dormían la siesta, aprovechábamos los zagales para escaparnos camino de la carretera que conducía a los pilares de nuestro pueblo, Había un primer pilar y otro que estaba como a una distancia de medio Kilometro,
El tramo de esa carretera estaba lleno de Morales que daban una mora blanca, dé un exquisito paladar o al menos a mi me lo parecía o quizás era que las necesidades que sufríamos después de la posguerra, nos hacían apreciar las cosas de otra manera diferente, nos descalzábamos para poder trepar hasta lo más alto del moral y bien en los bolsillos o en una gorra la íbamos llenando, para después refrescarlas en el pilar al mismo tiempo que la íbamos saboreando, de paso cogíamos las hojas del moral para echárselas a los gusanos, quien no tenía una caja de zapatos con muchos agujeritos en la tapadera para que pudieran respirar, llena de gusanos , que a la paz que se engordaban se convertían en capullos de sedas de colores, que mas tarde rompían para dar paso a una mariposa, que ponían huevos que producían mas gusanos, ¡pero que sabía que es la naturaleza!.
Había otro moral en el corral de tía Salbanda la madre de la Reyes, en la calle Molinitos, recuerdo que era enorme, y producía unas moras negras y hermosas que si te caía una encima de la camisa la mancha era enorme, pero hay queda el dicho, que la mancha de la mora con otra mora se quita.
Donde yo vivo salgo a pasear con mi perrito, por un paseo muy largo que está lleno a una banda y otra de estos morales, que cada día me transportan a mi infancia, sobre todo en la época que está llena de frutos que se van cayendo al suelo por si solas, porque nadie se molesta en recoger su fruto, hoy nuestros hijos tienen cubiertas sus necesidades y otras cosas donde entretenerse, pero yo no puedo evitar de alcanzar una rama y comerme algunas que por unos instantes me trasladan a mi tierna infancia.


Fontenla.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Mi madre


EL PRÓXIMO DOMINGO DÍA 7, SE CUMPLEN 35 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE MI MADRE, ME GUSTARIA QUE ESTE MODESTO ESCRITO, FUERA COMO UN PEQUEÑO HOMENAJE A SU MEMORIA


MI MADRE

ISABEL VENTEPÁN LOBO: Así se llamaba mi madre. Que pocas veces he hablado de ella. Siempre que escribo algo termino hablando de mi padre, quizás sea porque con el estaba mas tiempo y porque el me consentía mas que ella, pero mi madre era una mujer excepcional, ella fue la que batallo conmigo durante mi niñez con mis males, ella se pasaba las noches en vela cuando mi hermana María se ponía enferma.
Mi madre a primera vista parecía poquita cosa, pero tenia un carácter y un genio “quepa qué”, era bajita pero tenia dos cuartas debajo del suelo, mejor era no verla cabreada, si le hacías alguna trastada y te cogía en ese momento estabas perdido, cuantas veces yo salía corriendo para que no me pillara y cuando regresaba sin acordarme de la gamberrada que le había echo, me estaba esperando con la correa en la mano y yo entraba por una puerta y al verla salía por la puerta falsa como una flecha.
Isabel la del teléfono como mucha gente le decía, era la que estaba siempre en casa atendiendo al público, cobrando los recibos de la luz, cogiendo los avisos. Y como se enfadaba cuando algún abonado debía mas de tres recibos y solo le pagaba uno, le soltaba la retahila (como no pagues los otros recibos al final te tendremos que cortar la luz) nunca se le corto la luz a nadie. Mi madre no sabia multiplicar, pero eso no le suponía ningún problema a la hora de cobrar varios recibos, creo recordar que el mínimo que se pagaba eran 36 pesetas o algo así, y mi madre cuando tenia unos cuantos recibos echaba mano del lápiz que tenia, (un lápiz que lo mojaba con la punta de la lengua y escribía azul) ponía tantas veces 36 como recibos había y hacia la suma y no se le escapaba una.
Mi madre, para “defenderse” de mi (lo de defenderse lo digo en sentido figurado) y puesto que yo era una fiera y un golfillo y no podía conmigo, usaba una correa que un zapatero amigo de la familia le dio a mi padre para hacer algún invento, una correa muy fina creo que se dice “tira pies” y los zapateros la emplean para sujetar los zapatos a la pierna para remendarlos, pues bien esta correa un día que yo le hice una trastada a mi madre la estreno conmigo y ya no la soltaba, se parecía a Indiana Jones, siempre con el látigo al hombro. Recuerdo que cuando nos sentábamos a la mesa, mi madre se ponía la correa colgada en la silla, pero solo lo hacia a modo de intimidación, no la solía emplear y si lo hacia no daba para hacer daño. Cansado de la correa decidí hacerla desaparecer, y un día la escondí en el “doblado”, debajo de una teja, la susodicha anduvo desaparecida durante años, pero mi sorpresa fue cuando ya me había marchado a Mallorca, y en una conversación telefónica con mi madre en la que le anunciaba que les visitaría por septiembre, me dijo que tenían una sorpresa para mí. Yo estaba deseando de que llegara septiembre para saber cual era la sorpresa, cuando llegue al pueblo y entre en mi casa me encontré con la sorpresa a boca jarro, mi madre me estaba esperando con la mítica correa en sus manos, como nos reímos mi madre corría de tras de mi diciendo,”que te creías que no aparecería mas”.
Resulta que ese verano, vinieron a mi casa unos albañiles para arreglar el tejado, y allí apareció la correa de marras. Quiero resaltar, que mi madre nunca nos pegaba por nada, siempre que intentaba pegarme era porque yo le habría echo alguna gorda, de todas maneras siempre lo intentaba pero nunca lo conseguía por el echo de que yo corría mas que ella.
Bueno hasta aquí he llegado, y como he dicho antes, quisiera que este escrito lo consideréis, un pequeño homenaje a mi madre y a las madres de todos vosotros, y si me atrevo a escribirlo es porque lo hago para vosotros, Enrique, Ana Mari, Isabel, Pilar, etc. Si pensara que nos lee mucha más gente creo que no me atrevería a escribir nada, porque por lo que podéis apreciar no se hacerlo, en realidad lo que hago es contaros mis recuerdos, para compartirlos con vosotros. Un abrazo y besos para todos.
Antonio Vaello

martes, 25 de noviembre de 2008

DESDE EL ENSANCHE HASTA LA PLAZOLETA


El paso del tiempo todo lo cambia, refiriéndonos a actividades que antiguamente se desarrollaban en Encinasola y hoy han desaparecido, pero no así su recuerdo, hagamos un recorrido desde el Ensanche hasta la Plazoleta para ver la diferencia:En El Ensanche ponían un "rastrillo" muy peculiar un día a la semana, vendían productos del campo, sobre todo de la huerta, de las de la rivera, ecológicas.. También había en este lugar un bar muy antiguo en una casa que estaba ubicada donde hoy esta una tienda de electrodomésticos, era parada del autobús de linea regular que salia a Sevilla, y en la cera de enfrente había tres bares, el kiosco no existía, el primero era pequeño de Simón, creo que por el que empezó, después el de Fermin que existe, y a continuación otro de "Dorao"así se llamaba su dueño, en el mismo lugar que hoy está una carnicería.. siguiendo el itinerario camino de la Plazoleta, teníamos una pescadería de Manolo, un taller de hojalatería de Alonso, un manitas, dos comercios, uno de Ascensión que había de todo y otro pequeño de Delgado de chacinas y panadería, existe y se llama El Cuartete. a continuación reseñamos el Bar de Ascensión, que abría por la mañana muy temprano,existe y se llama El Cañizo, seguimos calle adelante y donde hoy esta un Super había una Posada y enfrente de ésta otro comercio de alimentación, su dueño Toribio, Farmacia de Fleming a continuación y Consultorio médico y ,ATS,,después una Caja de Ahorros que con otro nombre existe, bar de señor Paez, hombre mayor que le ayudaba su hija, el de Casimiro y el de Angel, dos bares de muchos años atrás, el Estanco o expendeduría de tabacos, así rezaba el letrero, de Rafaela, Carnicería de Miguel,Parada en la puerta de éste del coche correo que iba hasta la estación de Fregenal,el comercio mas amplio y de los mas antiguos, señor Andrés. freiduría de jeringos, taller de mecánica de Javier, trabajador incansable, especialista en hacer buenas romanas, venta de tejidos de Hilario, panadería Cuarenta santos, fragua de Diego, artista del dominio del hierro y la forja, comercio de Vicente,,donde esta un Súper, carpintería de Ricardo, formal y trabajador, herrador, señor Moreno,padre de un gran pintor marocho,puerta trasera del cine de invierno, taller mecánico de los hermanos Ricardo y Saturio, otro taller de carpintería mas pequeño, era Demetrio su dueño ,cine de verano, panadería de Nolasco, dejaba la calle con olor a pan recién hecho,comercio de la esquina de la plazoleta y carnicería de Jacinto, parece mentira pero todos estos establecimientos había entre El Ensanche y la Plazoleta.


Saludos José Delgado Huelva

martes, 18 de noviembre de 2008

NOSTALGIA DE AQUELLOS TIEMPOS







Lo mejor es la comodidad, la cercania y la rapidez que da este medio.Quien nos hubiera dicho a los que conocimos los coches con manivela, la "media luz" (que tu comentabas), las conferencias con "demora",las gafas de culo de vaso,el agua del "piporro" y el cántaro, el gazpacho majado y templadito, las cocina de carbón donde se hervia la leche comprada diariamente, la inexistencia de agua corriente y servicios, la ropa puesta a solear y lavada en la "panera" con jabón hecho en casa, la leche en polvo en la escuela, de niños y niñas por separado previa hizada de bandera y algún palmetazo inesperado, las bicicletas que todas tenian barra y eran prohibitivas para las niñas porque los pies no nos llegaban al suelo, que si habia suerte y nos dejaban alguna aprovechabamos para que nos hicieran una foto pequeña y en blanco y negro,contando con que Boquerón se encontrara cerca de la carretera de Barrancos un domingo por la tarde. Y así podriamos continuar enumerando todo lo que no teniamos.Lo mejor, que no lo echabamos de menos, muchas cosas ni se habian inventado y otras las inventabamos nosotros, la imaginación superaba las carencias y la ilusión valoraba las cosas pequeñas. Con sueños de infancia y juventud era fácil y bonita la vida, tanto, que ¿quien de nosotros no tiene NOSTALGIA de aquellos tiempos?

Pilar.
Nota: Pilar al ver este comentario he creido que debia de figurar mas que como comentario. Si como testimonio de una época llena de Nostalgia y bellos recuerdos.

sábado, 15 de noviembre de 2008

INTERNET Y MI GENERACION


Que grande es esto de Internet. Antes los paisanos, amigos, compañeros de la pandilla, para hablar de nuestras cosas, de nuestros sentimientos, o del muchacho-a, que nos hacia tilín, o para escuchar la ultima canción de Carina en el transistor, nos reuníamos en la peña, en la carretera de Barrancos, o en la casa de alguno. Ahora lo hacemos desde nuestra casa, cómodamente sentado en nuestro escritorio, pero es lo mismo, seguimos expresando nuestros sentimientos, y nuestras opiniones, de la misma manera que lo hacíamos antes. Es reconfortante ver, que esta nueva generación de jóvenes de Encinasola, sigue pensando de la misma manera, que lo hacíamos nosotros, en aquellos años sesentas. Ahora por supuesto disponen de otros medios para comunicarse, no hay mas que darse una vuelta, por los distintos foros que existen de Encinasola, para darse cuenta de la cantidad de gente, que con sus post opina en ellos, la mayoría sin firma, pero la esencia es la misma, el marochismo, que no es otra cosa, (según lo veo yo), que la buena relación entre todos los paisanos, estén en el pueblo o no, y también el saber transmitir a nuestros hijos, el amor por esa tierra que nos vio nacer. Un saludo y abrazos muy afectuosos, para todos mis paisanos y para todo el que nos lea.

Antonio Vaello

sábado, 8 de noviembre de 2008

LAS PLANCHAS DE CARBÓN.


En este otoño en el que el frío se nos ha presentado sin aviso, en el que las parras del patio de Encinasola empezaron a quedarse desnudas a destiempo, gritándome que sus hojas tenían ya, esa mezcolanza de colores que tanto me gustan y que a su vez arrastran a mi memoria épocas de infancia y de tardes familiares, es ahora con éste frío, el que me ha hecho recordar las planchas de carbón.
Recuerdo llegar de la calle por la tarde, tras los juegos de entonces, con la nariz colorada y las manos ateridas. Al entrar en casa el olor a carbón me avisaba que mi madre planchaba e instintivamente apoyaba las manos en aquellas sábanas blancas de algodón que me proporcionaban el calor que necesitaba. En cuanto ella soltaba la plancha aprovechaba para abrir la trampilla trasera de ésta para que entrara más aire.
Por mi edad esto no duró muchos años, ya que llegó la eléctrica, pero debido a los cortes continuos de luz, nadie se deshizo de ellas, incluidos nosotros.
En la actualidad tengo tres y como las tengo en mi casa de Gerena, os mando la fotografía: La bonita es española, la gruesa es portuguesa (eran de mi madre) y la del medio (más pequeña) la compré en un mercado de antigüedades. Me falta aquella pequeña, sin carbón, que se calentaba directamente en el fuego; tal vez algún día consiga una, pues me hace ilusión.
Que paciencia entonces para ir elegantes y ahora con tanto vapor…¡¡¡nadie quiere planchar!!!
Un saludo: Alicia García Gómez.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Remedios Caseros


Huesos y tendones. En Encinasola se curaba el mal de tendones de la misma manera que en Álora, de Málaga; para eso son pueblos hermanos con la Virgen de Flores por Patrona. En los dos se aliviaban torceduras, esguinces y huesos mal avenidos. Todo se hacía por la Gracia de Dios.
-El paludismo, las tercianas, las cuartanas, todo esto venía a ser lo mismo, o se creía así. Se usaban compresas en la frente
empapadas en agua helada y vinagre, y de aguardiente. En Encinasola iba al campo al alba un pariente, cortaba una vara de adelfa, tiraba un puñado de sal y decía: Tercianas son cuartanas son aquí te las dejo quédate con Dios.



Como veis en el escrito anterior es de muchos años atrás, me gusta leer libros y prensa antiguas donde se encuentran estas cosas, en el periódico de Blanco y Negro se leen poesías y escritos de la guerra de Cuba con curiosidades, que en otra ocasión los mandare.

Faustino Jiménez 5-11-2008
Nota:este escrito tiene relación con el anterior escrito por Toni Vaello, los dos hacen referencias a los remedios caseros.

martes, 4 de noviembre de 2008

EL AGUARDIENTE DE PEPINO


EL AGUARDIENTE DE PEPINO

Este último fin de semana, trasteando por los rincones de los muebles de la cocina. En el mueble del fregadero, atrás del todo, donde tengo algunas botellas de las que nos dan en las cestas de navidad, (siempre nos dan lo mismo, el moscatel y la botella de hierbas dulces). Repare en una de ellas, estaba detrás de todas y no se veía. Ya no me acordaba de ella, se trata de una botella de gaseosa, como las de la casera, con un pepino dentro y llena de aguardiente. Supongo que en casa de los padres de alguno de vosotros, habría alguna de estas botellas, yo la recuerdo de cuando era niño, y mi madre cuando nos dolía la barriga, nos daba un poquito de esta bebida, y era mano de santo, no se si se quitaba el dolor por lo efectiva, o porque pillabas media “taja”. Por lo que fuera, el caso es que en casa de mis padres había una y a mí, como el pepino me gusta tanto, con una aguja de hacer punto, la metía en la botella y rompía el pepino, para sacar los trocitos. Esta foto que adjunto, es de la botella que tengo en mi casa, este pepino lo metí yo en esta botella, en un huertecito que un cuñado mió tenia en su casa, de esto hace ya mas de treinta años, y como veis el pepino esta ya blanco, de tanto aguardiente que a chupado, a lo largo de los años. Espero que estas pocas letras y esta foto, os traiga algunos recuerdos de vuestra infancia y espero que sean recuerdos, de los mejores, y si alguno quiere una copita de aguardiente de pepino, porque le duela la barriga, ya sabe donde tiene una a su disposición. Saludos para todos, y espero ver a muchos de vosotros, en la cena marocha si dios quiere.

Antonio Vaello

miércoles, 29 de octubre de 2008

LOS HIGOS CHUMBOS




En nuestro pueblo podías encontrar con facilidad los famosos higos chumbos, y digo famosos por sus características pues al menor descuido te habías llenado de espinas, otro punto era que si comías muchos corrías el riesgo de sufrir un entaponamiento a la hora de hacer tus necesidades, debido a la gran cantidad de pipas que contenía, era normal que los mayores nos aconsejaran beber mucha agua y en caso de entaponamiento te aconsejaban beber una cucharada grande de aceite de oliva.
Por eso viene a cuento contar una anécdota sin mencionar a la persona que le ocurrió, después de una buena ingesta de higos nuestro buen amigo sufrió un atasco de tal magnitud que hasta el vientre se le hincho y ni bebiendo agua ni con todo el aceite del mundo había manera de que el pobre chaval "CAGARA" teniendo en este caso que intervenir su madre sacándole las pipas por el agujero de culo con el cabo de una cuchara , un poco bruta su madre cuando lo ideal hubiera sido ir al médico o al boticario que le diera un laxante, pero las economías maltrechas de la época te obligaban hacer locuras, antes que ir a la Farmacia.
No obstante el remedio fue eficaz al romper el tapón, con el correspondiente riesgo de sufrir un tiro de mierda.
Fontenla.

jueves, 9 de octubre de 2008

LAS MIGAS



Hoy aquí en Palma, hace un día malísimo. Esta mañana a las seis, hacia un día de frío y de lluvia, que lo único que apetecía, era quedarse en la cama bien tapadito.
Y estos días tan grises, me traen a la memoria, a mi Encinasola y a mi familia, y por donde vayas te lo recuerdan. Sin ir mas lejos, hoy al salir de casa a las seis y media como cada día, me paré en el bar de la esquina para tomar café y Manuel, el dueño del bar, después de decirme “buenos días Toni, vaya día de lluvia que amaneció; hoy hace un buen día para unas buenas migas y unas sardinas asadas” ya me he pasado toda la mañana, pensando en las migas que nos comíamos en mi casa.
A mi padre le salían de muerte, siempre las hacía él aunque mi hermana Lola también las hacia muy buenas. Recuerdo a mi padre, siendo yo un niño, que cuando hacía las migas, al darles la vuelta, siempre me decía, “¡Antonio! asómate a la calle y mira a la chimenea, verás que las migas se ven desde la calle cuando yo las tire parriba”. Yo salía corriendo a la calle Sevilla y me ponía en la puerta de Isidro y María López mirando la chimenea a ver como mi padre tiraba las migas tan altas para darles la vuelta. Siempre me engañaba, hasta que un día me quedé y vi que le daba la vuelta con una tapadera. Un día de estos de lluvia que mi padre estaba haciendo las migas, ocurrió que mi madre había fregado los cacharros y tenía la tapadera encima de la mesa. Cuando mi padre la agarró para darle la vuelta a las migas, no se percató que debajo de la tapadera se había pegado la pastilla de jabón de fregar. Tapó la sartén y la giró, la pastilla se quedó en la parte de debajo de las migas y se derritió con el calor. De todo esto, no nos dimos cuenta hasta que las migas estaban en la mesa. Cuando empezamos a comer, muertos de hambre que estábamos, os podéis imaginar lo que pasó, un poco más y todos echamos las papillas. Una pastilla de jabón blanco, de ese que mi madre hacía con el tocino que sobraba de los garbanzos, derretida entre las migas. Con la buena pinta que tenían, el sabor era asqueroso y nadie se explicaba que es lo que había ocurrido. Hasta que mi madre cayó en la cuenta de que el jabón no estaba en su sitio, por lo que se dedujo, que ocurrió todo esto que os conté. Esta anécdota la hemos referido mis hermanos y yo muchas veces, y hoy pues también, ya que mi amigo Manuel, el del bar de la esquina, me recordó que hoy hace un día buenísimo para comerse unas migas y unas cuantas sardinas asadas.


Antonio Vaello

domingo, 21 de septiembre de 2008

Mi primera acampada




Yo tenía 12 años y mi ilusión, (como la de cualquier niño de esa edad) era pasar veinte días de acampada en el campamento de Isla Cristina.
En mi casa nunca se ando bien de dinero, por lo que la ilusión de esas vacaciones, año tras años siempre se quedaban en eso, ilusión. Pero ese año mi padre me dio la sorpresa, no se como lo hizo, pero hablo con Francisco Adrián, y al campamento que fui.
Salimos una mañana de agosto, muy temprano, en la DKV con motor de dos tiempos, que también servia de ambulancia, nos llevaron a la estación de la Nava, para coger el tren hacia Huelva. Que pasada, todos los amigos en el tren, nos lo pasamos estupendamente, una vez en la capital nos llevaron a un edificio enorme y antiguo, que era la sede de la Falange, allí nos dieron el uniforme, camisa caqui con hombreras azules, una boina con una insignia, con las letras VALE QUIEN SIRVE, y la figura de un león rampante, un cinturón con una hebilla chulisima era una pasada, (hasta podías abrir latas con ella), los zapatos y medias blancas.
Que ilusión…Ya era un niño de la OJE, no me lo podía creer, ya no había marcha atrás, ya tenia mi uniforme, mi plato de aluminio y mi cubierto, que se componía de una cuchara un cuchillo y un tenedor, todo enganchado con un cierre.
Al medio día, nos llevaron a comer a la Esquinita te espero, en aquellos tiempos era un sitio muy popular, y hacían unos chocos fritos buenísimos, para mi que era la primera vez que comía en un restaurante, fue una experiencia muy bonita. Ya por la tarde salimos en tren hacia Isla Cristina, otra vez todos los amigos cantando hasta que nos mandaban callar. Es curioso recuerdo todo lo que paso en ese viaje y en la estancia en el campamento, pero lo que no recuerdo es a los otros niños que venían conmigo, creo que uno de ellos era mi amigo Francisco Belata, si alguno de ellos recuerda este campamento, me gustaría que compartiera con todos nosotros este recuerdo tan bonito de nuestra niñez.

….Llegamos a la estación de Isla Cristina, nos estaban esperando, no recuerdo quien era aquel señor, (creo que era un cura), nos metió a los que cabíamos en una especie de huevo con ruedas, mas tarde supe que era la famosa Isetta de Iso, una marca italiana. Que invento… movió la maneta y se abrió por la parte delantera y el volante siguió a la puerta y se aparto, seguro que dio más de un viaje desde la estación al campamento, solo recuerdo que íbamos muy apretados.
Que bonito el campamento, con aquella entrada con un portal muy grande, su comedor en medio del pinar con las mesas y los bancos de madera, el suelo de arena, el caminito echo de madera que te llevaba dunas arriba a las letrinas, a las cocinas, a las duchas y a los grifos donde lavábamos los platos de aluminio. Lo primero que hicimos fue montar la tienda, como pudimos pusimos los tres palos y tiramos encima la lona, con cuidado de no romperla más de lo que ya estaba. Clavamos las piquetas de madera, tiramos los vientos, bajamos los faldones y le pusimos arena para que no se levantara, que chula la tienda de campaña, con su ventanita en la parte de atrás, su piso de rejilla de madera y su colchoneta de paja. Nos acomodaron de cinco en cinco, creo que eso era una escuadra.
Esa noche, el jefe que era un señor muy serio, con camisa azul y una boina roja, nos reunió en un fuego de campamento, nos hablo de nuestras obligaciones durante esos veinte días. Levantarse al toque de diana, ser ordenado, obedecer a nuestros superiores, dejar la tienda cada día en perfecto orden de revista, con la colchoneta recogida y la manta encima, etc., etc., etc. Estaba prohibido salir del perímetro del campamento, salir fuera de la tienda después del toque de silencio, y por supuesto no escribir nuestro nombre en la tienda, fue lo primero que hicimos, cuando lo descubrieron nos castigaron a limpiar las letrinas. Cada mañana, nos formaban en la puerta de la tienda y el jefe entraba y miraba que todo estuviera en orden, nos enseñaban a hacer la instrucción y a desfilar. Años después, cuando hice la mili recordé el campamento y puedo asegurar que aquello era como la mili, lo que pasa es que había más juegos que instrucción y por eso era llevadero.
A los pocos días de estar en el Campamento, llegaron las fiestas del Carmen y había fiesta en el pueblo, nos formaron a todos y nos fuimos caminando hasta Isla Cristina, que tarde tan buena pasamos, había coches de choques, podías alquilar bicicletas, en fin había de todo lo mejor para que unos niños de 12 años se lo pasaran bien. Ese tarde conocí a una niña de Huelva que pasaba sus vacaciones con la familia en el pueblo, se llamaba Loli y era guapísima, paseamos juntos, montamos en bici y lo pasamos de miedo. Que pena cuando llego la hora de despedirnos, ella me prometió que me vendría a ver al campamento, yo creí que no lo haría, pero si. Una tarde uno de mis amigos me aviso…Vaello, corre, corre que ha venido Loli a verte, esta esperándote escondida en el pinar. Que alegría, que atrevimiento venir hasta el campamento solo para verme a mi, allí estaba con una amiga suya sentada debajo de un pino, hablamos un buen rato pero se tuvo que marchar pronto. Nos vimos otra vez que fuimos al pueblo todos los niños del campamento, ya no la vi mas hasta unos años mas tarde en Huelva, la fui a esperar a su colegio pero cuando salio, un chico la esperaba y se fueron caminando cogidos de la mano, yo me fui muy disimuladamente y en ese preciso instante termino la historia de lo que seria mi primer amor.
Los veinte días pasaron, y me pase un campamento maravilloso, mis compañeros de tienda me gastaron alguna que otra broma, pero los días de playa y de juegos en los pinares y en las dunas, lo hacían olvidar todo. Espero no haber resultado demasiado pesado, si es así os pido disculpas, besos.
Antonio Vaello

miércoles, 17 de septiembre de 2008

COMIENZO DE CURSO

Esta es la entrada de "mi colegio"

El comienzo de curso, no era un drama para mí. Yo lo esperaba con mucha ilusión.
Cuando mi madre me despertaba por la mañana, me levantaba sin protestar, me lavaba y peinaba y me ponía el uniforme recién planchado compuesto: por pichi azúl con la falda plisada, blusa blanca, chaqueta de punto del mismo color que el pichi, calcetines blancos y zapatos “gorila” famosos en aquella época por la pelotita verde que regalaban y que todavía se siguen usando.
Desayunaba volando y con mi cartera llena de libros, cuadernos y plumier
Me dirigía hacia el colégio que estaba a unas dos manzanas de mi casa.
El reencuentro con las compañeras en el patio antes de entrar, era alegre y bullicioso, todas queríamos contar a la vez lo que habíamos hecho durante las vacaciones, ya que la mayoría nos íbamos a algún otro pueblo o ciudad a casa de los tíos o de los abuelos, (en esa época ir de vacaciones no se parecía en nada a la de ahora). Hasta que llegaba la hora de entrar en el colégio; formando una fila y en silencio. La clase estaba recién pintada y limpia y los pupitres de madera barnizados y brillantes. Nos poníamos las batas blancas con nuestros nombres bordados en el bolsillo superior y nos quedábamos de pie hasta que entraba la madre (nombre con el que nos dirigíamos a las monjas) dándonos los buenos días con un “Ave María Purísima” a lo que nosotras contestábamos "Sin Pecado Concebida". Se dirigía hacia su mesa colocada encima de una tarima y nos decía que nos sentáramos en el sitio que previamente habíamos elegido. Lo primero que nos pedían eran los trabajos que nos habían mandado hacer en la época estival, más de una se llevaba un sofocón porque pensando que no se acordarían después de dos meses y medio no se habían molestado en hacerlos y tenían que quedarse haciéndolos en las horas de recreo hasta que los terminaban que eran unos cuantos días. Después apuntábamos el horario que seguiríamos durante el curso, y les echábamos una ojeada a los nuevos libros. A las once de la mañana bajábamos al patio, ese día no jugábamos sino que sentadas en círculo nos explicábamos con todo lujo de detalles nuestras aventuras veraniegas: En qué sitio habíamos estado, las cosas que habíamos hecho, si algún chico nos había gustado y todas esas cosas que a los doce o trece años eran tan importantes para nosotras. Mientras íbamos hablando nos comíamos el bocadillo o la fruta que nos habíamos llevado. El tiempo se pasaba rápido y a las once y media de la mañana entrábamos en orden a la capilla donde rezábamos y cantábamos canciones a “La Virgen Niña” la patrona de nuestro colegio, rogándole que nos ayudara en el nuevo curso que comenzábamos.
Cuando se terminaban las oraciones subíamos a clase a recoger las carteras y siempre nos íbamos con el encargo de hacer una redacción contando lo que habíamos hecho durante el verano.
Cuando salíamos del colegio nos parábamos un rato en la placeta de San Quilez para comentar que nos había parecido la monja que nos había tocado y quedábamos para la tarde, (ya que hasta Octubre no empezábamos las clases por las tardes) en la plaza de España para terminar de contarnos todo lo que nos había quedado en el tintero.
Por la tarde, cuando llegábamos a casa después de haber estado con las amigas, era la hora de forrar los libros y de poner en el reverso de la tapa una poesía cortita y que año tras año se repetía. ¡Virgen Santa, Virgen Pura, haz que apruebe esta asignatura!
Carmen

lunes, 15 de septiembre de 2008

EL CHALECO Y SUS COMPLEMENTOS

Petaca para la picadura de tabacos.
En esta fotografía se puede apreciar el uso del chaleco por nuestros campesinos.

Tabacos,libritos de la época, y el mechero de martillo.
Relojes de la época.
Mechero de yesca. Navaja Albaceteña.




Permitirme que hoy os hable de una indumentaria muy especial el Chaleco, que usaban todos los campesinos, prenda que pasaba de padres a hijos tradicionalmente, esta prenda al estilo de una chaquetilla torera pero sin mangas e ideal para el movimientos de los brazos, con múltiples bolsillos que le permitía llevar su mechero de yesca , petaca para el tabaco, librito de papel para liar los cigarrillos, navaja, pañuelo, el reloj en unos de sus bolsillos con una cadena que pendían de un ojal anunciando su presencia, tener un reloj en aquellos tiempos requería su sacrificio, normalmente se solía pagar a plazo, la relojería estaba situada en la esquina de enfrente del Emigrante el relojero se llamaba Vallejo.
Los mecheros eran de Yesca mechas de color amarillento que solían ser muy largas, excelente porque con el aire aun prendía mejor y no había peligro que se apagara, era tal su manera de hacer que algunos si no se preocupaba de ahogar la mecha en el tubo lo enrollaba se lo metían al bolsillo y cuando se daban cuenta se le había declarado un incendio en el bolsillo con su correspondiente susto, con el tiempo apareció otro mas moderno que se llamaban de martillo que funcionaban con gasolina, estos se solía comprar en Portugal y las navajas siempre se considero las mejores las albaceteñas.
Hasta aquí otro breve paseo por la historia de nuestro pueblo.
Fontenla.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La pubertad


Que tiempos aquellos: Recordáis esos años de nuestra niñez, justo en el momento que empezamos a notar eso que hacia que nos pusiéramos como dicen ahora, como una moto, la pubertad. Estábamos alborotados, las hormonas andaban como locas nos explotaba el cuerpo, con once o doce años nos parecía que éramos unos tíos hechos y derechos con un pelo en el pecho. Lo del pelo viene a cuento, porque recuerdo cuando nos juntábamos unos cuantos amigos y decíamos ¿que hacemos, donde vamos? ¿al cortina? decía uno y allí que íbamos. El cortina era un cercado que había en el callejón de las Cruces, cuya puerta daba a la calle Poleo detrás de la pantalla del cine de verano; nosotros como muchos otros niños, nos subíamos por la pared del callejón de las cruces, casi enfrente de los molinos de aceite, pues bien lo del pelo lo digo porque nos poníamos a mirarnos si nos había salido algún pelo en alguna parte de nuestra cambiante anatomía, ¡mirad! yo tengo uno en el pecho decía uno, y el otro ¡a mi me salio uno en el sobaco! Pues a mi mirad donde me han salido unos pocos…….decía el otro.
En el cortina lo hacíamos todo, allí escondíamos el paquete de tabaco y las cerillas y ese era nuestra sitio perfecto para fumar nuestros primeros cigarrillos, allí hablábamos de las niñas, de la que nos gustaba; luego por la tarde cuando las niñas salían a pasear a la calle Sevilla, nosotros andábamos detrás de ellas como perritos, intentábamos arrimarnos, ponernos a su lado pasear con ellas, pero resultaba misión imposible, salían corriendo como almas que se lleva el diablo. Como nos lo pasábamos de bien en la primavera, paseando por la carretera de Portugal, nos parábamos en el huerto el ángel y comprábamos una lechuga, nos la comíamos mientras caminábamos hasta llegar al lanchar; allí nos sentábamos la pandilla y recuerdo que ya íbamos con las niñas y los niños todos juntitos; cuando teníamos sed íbamos hasta un cercado que había al lado, no recuerdo bien me parece que se decía el cercao de tío none, había una fuente con un cucharón y el agua era buenísima.
Todo esto lo cuento a mi manera, y puede parecer que aquellos paseos eran tranquilos pero nada mas lejos de la realidad, en aquellos paseos andábamos todos los niños pasados de vueltas, que miradas a las niñas ellas pasaban de nosotros, o por lo menos era mi impresión, la niña que a mi me gustaba no me hacia ni p…caso, por mucho que yo intentara ser gracioso, hacerme el machote subiéndome a lo mas alto del lanchar, o poner cara de melancólico mientras deshojaba alguna margarita, me quiere, no me quiere, me quiere…..nada esa niña no quiso saber nunca nada de mi, (lo de la margarita tenia truco, salía si o no según con lo que empezaras) lo peor fue que al final tuve que aceptar que la niña que me hacia tilín, no tenia ni el mas mínimo interés por mi y eso cuando se esta en esas edades es muy malo; te quedan secuelas y ya nunca mas te arrimas a una niña por miedo al rechazo, ¡¡¡es broma!!!! Las amigas y amigos que tuve durante mi infancia lo han seguido siendo ya de mayores, han sido muchos y cada uno esta desparramado por alguna parte de la geografía española, pero no me olvido de ninguno, y si alguno de los que lean este escrito se siente identificado con lo que en el relato y consigo de ellos una sonrisa, será una satisfacción muy grande para mi y espero que no se olviden de mi. Lo bueno de este relato es que si conseguí escribirlo, es porque me quedaron muy buenos y muy sanos recuerdos de aquel tiempo y porque no me lo pase nada mal en aquellos años de mi pubertad.
Antonio Vaello.

miércoles, 20 de agosto de 2008

NECESITABAMOS UNA CUERDA...




Espero no herir la sensibilidad de nadie con este relato.

Como cada año por Semana Santa se celebra en Palma el día del Ángel. En este día es tradicional subir al Castillo de Bervell. A el acuden muchisima gente con sus neveras, comidas, juegos etc, los pinares de alrededor se llenan de vida. Se pasa un buen día.
En estas circunstancias estábamos un grupo de amigos, como unos veinte, allá por los años setenta. Después de haber visitado el Castillo, la Policía a Caballo, la cueva,
etc, y después de haber comido nos dispusimos a jugar, llevamos toda clase de juegos, cartas, pelotas, etc, pero nosotros queríamos jugar a la cuerda, asaltar la comba. Eso era lo único que nos faltaba; una soga.
Entonces a mi se ocurrió decir que había visto una en lo alto del Castillo en la última torre, allí enrollada. Decidimos entre todos ir a buscarla, la meteríamos en una mochila y después al irnos la devolveriamos a su sitio.
Pues así lo hicimos me fui con un amigo a por ella, cuando subimos a la torre cogimos la cuerda y la metimos en la mochila pero nos dimos cuenta que por un extremo estaba enganchada a algo, no supimos que era por que se colaba a través de una puerta de madera vieja donde ponía no pasar.
Entonces sacamos la navaja y ni cortos ni perezosos cortamos la cuerda y nos la llevamos pensando en devolverla mas tarde.
Era una cuerda fantástica con ella jugamos toda la tarde, hasta que se acercaron a nosotros unas personas y nos preguntaron a ver si la soga era nuestra, nosotros les dijimos que sí que por que lo preguntaban. Entonces ellos nos dijeron que la guardásemos por que estaban investigando unos guardias del Castillo, para saber quien había cortado la cuerda de hizar la bandera de España que hondeaba en lo alto del Castillo.
Por poco nos desmayamos, cogimos la soga y la guardamos en la mochila y salimos pitando de allí muertos de miedo.
Nos fuimos directos a la Feria de Ramo que se celebra por estas fechas, por ella pasaba una riera o torrente, y allí nos deshicimos de la cuerda ya que ninguno de nosotros queríamos llevarla encima.
Menos mal que aquellos eran otros tiempos.
Besos para todos.

A.M.Dominguez.

domingo, 10 de agosto de 2008

UN DIA EN LA RIBERA


UN DÍA EN LA RIBERA


Hola a todos, os quiero contar lo que nos ocurrió un año que fuimos al pueblo unos cuantos amigos marochos de aquí de Palma.
Como casi cada año en septiembre, unos cuantos amigos nos marchamos a Encinasola de vacaciones, ese año si no recuerdo mal fuimos Florencio Navas, creo que Manolo Carzo, no recuerdo si también vino Vicente Camisón, como yo lo llamo cariñosamente, lo estábamos pasando de miedo, todos los días de juerga os podéis imaginar con veintitantos años lo que hacíamos, todos los días de bares y de tapas.
Un día decidimos ir a pasar el día a la ribera, allí hicimos un gazpacho, asamos sardinas un día buenísimo, ya por la tarde después de comer y descansar decidimos visitar Barrancos, tomaríamos unas copitas y después para casa, para entrar en Portugal según alguno de los allí reunidos que eran expertos, lo mejor era pasar por el 81, creo que eso es un punto fronterizo no lo se, el caso es que nos liamos a andar por aquellas sierras entre jaras, venga a andar sierra arriba y sierra abajo hasta que por fin llegamos a Barrancos. Allí lo pasamos fenomenal, nos encontramos algunos amigos Barranqueños y tomamos unas copitas con ellos, llego la hora de regresar y todos estuvimos de acuerdo en que por la sierra no nos iríamos otra vez, todos decidimos que lo mejor seria regresar por la frontera, por el punto. Así lo hicimos empezamos a andar carretera adelante, los guardiñas no nos dijeron nada, estuvimos hablando con ellos y desde la parte de Portugal veíamos a los guardias civiles en la parte de España, nosotros muy tranquilos dijimos adiós a los guardiñas y enfilamos hacia el Punto, nada mas poner un pie en España los guardias civiles nos pararon, nos empezaron a hacer preguntas, todos les dijimos quienes éramos, a mi me conocían perfectamente nos preguntaron que por donde habíamos entrado en Portugal, cuando le dijimos que por el 81 nos dijeron que podíamos ser maleantes.
El caso es que un brigada que estaba allí y que tenia muy mala leche, nos siguió haciendo preguntas decía que aquello que habíamos echo era un delito, que nos llevaría detenidos y que nos metería en la cárcel. Después de tenernos allí una hora, Florencio Navas le dijo que si nos tenia que meter en la cárcel que lo hiciera, pero que si no que nos dejara marchar. Nos requiso el carnet de identidad y nos hacia presentarnos todos los días en el cuartel, se quedo con el carnet todo el tiempo que pase en el pueblo, mi padre se lo fue a pedir pues llegaba el día regresar a Mallorca y no me lo daba, y le hizo firmar un documento como que se hacía responsable de mi.
Esto que cuento ahora me hace mucha gracia, pero en aquel momento os aseguro que me asuste, en aquellos años el cruzar la frontera ilegalmente te podía costar muy caro, un saludo para todos.

A.V.V

jueves, 7 de agosto de 2008

RECORDANDO






La otra noche, cuando visite con mi mujer la casa de Ana Mari, para ver a Pilar, aparte de pasármelo genial, estuvimos hablando y recordando tiempos pasados.
Entre bocado de ensaimada y copa de cava, hablamos entre otras cosas de la forma de vivir en aquellos años 50 y 60, la forma de trabajar, las costumbres y lo diferente que es todo comparándolo con los tiempos actuales, Pilar me comentaba que recordaba a mi padre con su escalera a cuestas y es que esa es la imagen que mas va con mi padre, siempre de casa en casa con la escalera al hombro mirando el contador.
Hablamos de la luz que antiguamente se instalaba en las casas de las familias mas modestas, aquellas a las que no les llegaba el salario para contratar un contador, les explique que se trataba de un contrato denominado tanto alzado, con el cual tenían derecho a disponer de dos puntos de luz, con dos lámparas de 25 w. las cuales tenían un casquillo diferente a las bombillas clásicas, el casquillo era mas estrecho y por lo tanto no se podían enroscar bombillas de mas vatios, esta instalación constaba de un interruptor y un conmutador que te permitía, bien tener media luz en cada bombilla(en serie) o por el contrario toda la luz en una, mientras que la otra permanecía apagada, por supuesto la luz solo la tenían cuando se encendía el alumbrado publico de la calle, recuerdo que mucha gente le pedía a mi padre, que le dejara el cordón largo con el fin de poder usar la luz a modo de portátil y así llegar con ella a sitios donde normalmente no llegaba.
Creo que abra mucha gente que al leer esto, recuerde que en su casa había ese tipo de instalación y quizás les provoque una sonrisa, también se que alguno abra de los que para tener mas luz cambiaban el portalámparas y lo ponían de rosca normal, y hasta los abra de los que cambiaban los hilos en la calle para tener luz durante todo el día, lo que si se cierto es que Vicente Vaello no era tonto y el sabia perfectamente quien hacia trampa, lo que pasa es que siempre hacia la vista gorda, mi padre quería mucho a la gente de Encinasola pese a no haber nacido en el pueblo, y se que mucha gente de Encinasola lo quería a el.
Recuerdo anécdotas de mi padre, como por ejemplo cuando cada mes teníamos que leer los contadores, había una casa en la calle la Fuente, que cuando entrábamos y después de gritar “ A VER EL CONTADOR” si no contestaba nadie, mi padre entraba hasta la cocina, cogia un huevo y con las tijeras que siempre tenia en el bolsillo, le hacia un agujero en cada lado y se lo bebía, después ponía con el lápiz en la cáscara V.V, sus iniciales y lo dejaba donde estaba y de esta manera cuando la señora de la casa regresaba, sabia que Vaello había estado en su casa, esto es absolutamente cierto, a mi padre le gustaba cucarse los huevos…..de gallina.
Espero no haber resultado muy pesado, pero es que ahora mismo estoy solo y me apetecía mucho deciros algo, un abrazo para todos.

Antonio Vaello

lunes, 28 de julio de 2008

LAS COSAS QUE PASAN POR NO SABER "IDIOMAS."..

Dedicado a los Catalanes, Enrique, Carmen y a Vaello.



Llegué a Mallorca con 12 años recién cumplidos y fue un reto acostumbrarme a una nueva vida; a nuevos amigos, comida, carácter, etc,… y a nuevo idioma.
A los trece años comencé a trabaja en la fábrica de bisutería-artículo de regalo, que estaba situada en la calle Héroes de Manacor, al lado de donde antes vivía Antonio Vaello.
Mi jefe era mallorquín de pura cepa, creo que nunca le oí hablar en catellano, también era de comprensión fuerte, rudo, alto y guapo.
Una mañana el me llamó al despacho y me dijo
_ Aína ves a buscarme un café con leche y “fet vía”.
Fet vía en mallorquín significa “ date prisa”, pero yo no lo sabia.
Me voy al bar Tanos y le digo a Pedro,
_ ponme un café con leche y “fetvia”
Pedro me pone el café pero ve que yo sigo allí esperando y me dice
_Ana quieres algo más,?
Yo le contesto
_si, la fetvia
El me dice la fetvia? Ah la “fetvia” te la he puesto dentro del café.
Yo no vi que le pusiera nada dentro , pero lo coji y me fui para el despacho.
Por las escaleras mientras subía yo iba pensando,
“ la “fetvia” debe ser una sacarina y si ahora mi jefe le pone el azúcar lo va a encontrar demasiado dulce, y es capaz de reñirme”.
Llego al despacho,mi jefe estaba con la cabeza agachada escribiendo, le pongo el café con leche encima de la mesa y le digo,
_ Don Antonio no le ponga usted el azúcar que la “ fetvia “ viene dentro del café.
Él levanta la cabeza, se queda mirándome muy serio, y me dice.
_que has dicho? , Yo le contesto
__ que la “fetvia” esta dentro del café.
__ Nena te estás cachondeando de mi?
__No señor, solo le digo eso, que la “fetvia” Pedro se la ha puesto dentro del café.
__ que Pedro me ha puesto que!?
_-- Usted no me ha dicho “ un cafés con leche y “fetvia”?
---Si
---Bueno pues la “fetvia” está dentro.
__! Aína vete a trabajar!.
Cuando llego a mi puesto de trabajo le pregunto a mis compañeras a ver que era la “ fetvia”. Ellas me responden
_- “ que te des prisa”
Yo me quedé helada, y me fui para el despacho a pedir disculpas. Que él aceptó riéndose, pero que me recordó por tiempo.
Después ya me aseguraba yo de lo que significaban las palabras cuando alguien me mandaba a hacer cuaquier cosa, aunque no por eso dejaron de sucederme anécdotas, que otro día os contaré.

Ana Mª Domínguez.

martes, 22 de julio de 2008

El espantagatos



EL ESPANTAGATOS

Como cualquier casa de pueblo mi casa era muy modesta y como casi todas también tenia su corral, mas pequeño que otros pero al fin y al cabo era un corral. También tenia mi casa un horno de leña, que por estar destrozado mi padre aprovecho sus paredes para guardar la leña de la candela encima de el, a continuación monto un gallinero cerrado con tela metálica y siempre mi madre tenia sus cinco o seis gallinitas para poder comer huevos sin comprarlos.
En el tejado de este gallinero, que era un tejado de teja vana, siempre había por culpa de las gallinas unas ratas que no os podéis imaginar, yo las cazaba con mi escopetilla de aire comprimido. Todo esto que cuento es porque al haber ratas siempre había gatos, pero muchos gatos, y claro os podéis imaginar cuando se ponían todos a dar el concierto encima del tejado, aquello parecía una selva.
Para poder asustarlos y que no regresaran, mi padre empezó a darle vueltas a la cabeza y después de mucho pensar ideo el mencionado artilugio, al que llamo espanta gatos, que no era otra cosa que unas tablas de una caja de sardinas bien unidas unas a otras y con unas tablitas atravesadas y clavadas, con el propósito de hacer una base de madera lo bastante amplia y sólida, para poder clavar sobre ella unas laminas de aquel fleje metálico de 1’5 cm. que venía en los embalajes de madera, Los clavo separados unos de otros unos tres o cuatro centímetros y en la tabla cabrían ocho o diez de estos flejes, los unió uno si y otro no con un cable y le dio corriente, como antes no existían los diferenciales ni los térmicos, pues no había problemas.
Eso era el espanta gatos, mi padre lo ponía encima del tejado, le ponía una sardina encima y lo enchufaba, y hay estaba la diversión en las tardes de invierno, todos mirando por la ventana a través del cristal, mira, mira, ahora viene uno, se acercaba a la sardina muy lentamente, con su mirada de felino fija en la presa, un paso, otro paso, se quedaba inmóvil, otros dos pasitos, otra vez inmóvil, y sin parpadear ni quitar la vista de la sardina, ponía una pata encima del artilugio y nada, pero cuando ponía la siguiente patita hay esta, fffffffuuuu,mmmmmiiiiiiiaaaaaagggggauuuuffffffffff. Salto triple mortal con tirabuzón, ese cuando tenia que pasar por el tejado, lo hacia pero a mucha distancia de la tabla.
Esto que cuento puede parecer cruel, y se que alguno al leerlo piense que maltratábamos a los gatos, pero no es así, a mi a lo largo de mi vida y debido a mi profesión, me han dado miles de calambrazos y con mas voltaje que aquel con el que “castigábamos” a los lindos gatitos y no me a ocurrido nada….auque si lo pienso bien a lo mejor es de los calambrazos y no de la viruela por lo que estoy tan…………….
Un abrazo para todos, todos, todos.
A.Vaello